En el estudio de los fenómenos aéreos no identificados, la historia se divide claramente en dos épocas: antes y después del 16 de diciembre de 2017.

Portada Skinwalker at the pentagon

Ese día, The New York Times publicó «Glowing Auras and ‘Black Money’: The Pentagon’s Mysterious U.F.O. Program», un artículo que rompió un estigma de 70 años y obligó al mundo a tomar en serio lo que antes era material de ciencia ficción. Este evento catapultó el tema desde los márgenes de la cultura popular directamente a las audiencias del Comité de Inteligencia del Senado, culminando en el histórico informe de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) en junio de 2021.

Sin embargo, la historia pública que surgió de esa revelación—una historia centrada en un programa llamado AATIP y su director, Luis Elizondo—es, según los autores de Skinwalkers at the Pentagon, una verdad incompleta.

Skinwalker at the Pentagon , publicado en 2021, es un acto de corrección histórica. Sus autores no son meros entusiastas; son el triunvirato central que originó, gestionó y ejecutó el programa real. Skinwalkers at the Pentagon argumenta que el esfuerzo de 22 millones de dólares del Pentágono no solo fue real, sino que su verdadero nombre era AAWSAP, y su alcance iba mucho más allá de los «cazas y OVNIs». De hecho, como su título indica, su mandato incluía explícitamente la investigación de fenómenos paranormales y psíquicos.

El libro en sí es un artefacto de este nuevo paradigma. En un giro que habría sido impensable hace una década, el manuscrito fue sometido a la Oficina de Prepublicación y Revisión de Seguridad de Defensa (DOPSR) del Pentágono y fue «APROBADO para Divulgación Pública».

Para comprender la magnitud de las afirmaciones de este libro, debemos analizar sus cimientos. Este artículo inaugural se sumerge profundamente en el Prólogo, escrito por el arquitecto político del programa, el Senador Harry Reid, y la Introducción, que establece la tesis central de la obra.


Los Autores: El Triunvirato Improbable

Antes de diseccionar el texto, es fundamental comprender la naturaleza del equipo autoral. La credibilidad del libro se basa en la posición única de estos tres hombres, que representan los tres pilares del programa: el gestor de la DIA, el ejecutor científico y el facilitador periodístico.

James Lakatski
Dr. James Lakatski

Dr. James T. Lacatski: El «Hombre del Gobierno». Lacatski es un físico e ingeniero de inteligencia que sirvió en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), específicamente en la Oficina de Alerta de Defensa (DWO). Como se detalla en el libro, él fue el creador intelectual y el Gestor del Programa de la DIA para AAWSAP. Fue su interés en el tema lo que inició la solicitud oficial, y fue él quien gestionó el contrato de 22 millones de dólares desde dentro del Pentágono.

Colm Keleher
Colm A. Keleher

Colm A. Kelleher, Ph.D.: El «Científico». Kelleher es un bioquímico con un doctorado de la Universidad de Dublín. Su carrera ha estado en la intersección de la ciencia y lo paranormal.

Fue una figura clave en el Instituto Nacional de Ciencia del Descubrimiento (NIDS), la organización financiada por Robert Bigelow en la década de 1990 para estudiar científicamente una serie de anomalías, destacando su investigación en el infame «Rancho Skinwalker». Cuando se adjudicó el contrato AAWSAP a la empresa de Bigelow, Kelleher se convirtió en el líder de facto del programa en el terreno, dirigiendo la organización contratista BAASS.

George Knapp

George Knapp: «El Periodista». Knapp es un periodista de investigación galardonado con múltiples premios Emmy, famoso en el ámbito de la ufología por haber puesto el «Área 51» en el mapa cultural. Su histórica entrevista de 1989 con Bob Lazar, un supuesto físico que afirmaba haber trabajado en ingeniería inversa de naves extraterrestres en una instalación secreta cerca de Groom Lake, rompió el mayor secreto de la aviación. Como revela el prólogo de Reid, Knapp fue el nexo crucial que conectó a todas las partes: fue amigo de Reid, le presentó a Bigelow y coescribió el libro Hunt for the Skinwalker que, a su vez, atrajo la atención de Lacatski.

    Este equipo no fue elegido al azar. Son, literalmente, las únicas tres personas que pueden contar la historia completa desde su inicio hasta su ejecución.


    El Arquitecto Político: Harry Reid

    Senador Harry Reed
    Senador Harry Reid

    El prólogo de Harry Reid es una memoria fascinante que sirve como el perfecto «por qué» para todo el programa. No es una simple formalidad; es la historia del origen político.

    «Nunca pierdas una santa curiosidad»

    Reid comienza su narración no en Washington D.C., sino en Searchlight, Nevada, un pequeño pueblo desértico. Pinta una imagen de una infancia rural bajo cielos nocturnos prístinos, mirando la Vía Láctea desde un colchón en el patio trasero. Esta experiencia temprana, combinada con su admisión de no tener «ningún antecedente en ciencia», no creó desinterés, sino una «santa curiosidad» por lo misterioso e inexplicable.

    Esta motivación es clave. Reid no abordó el tema desde una perspectiva de «hombrecitos verdes», sino desde un asombro filosófico y una falta de respuestas. Cita a Einstein: «Lo importante es no dejar de cuestionar».

    Esta curiosidad fundamental es el primer pilar de AAWSAP. Sin ella, ninguna de las peticiones posteriores habría encontrado terreno fértil.

    La Cadena de Conexiones: Knapp, Bigelow y Lacatski

    El prólogo de Reid detalla meticulosamente la cadena de eventos que transformaron la curiosidad personal en un programa financiado por el gobierno.

    1. El Eslabón Knapp (1989): El primer movimiento ocurre cuando George Knapp, el periodista, se acerca al Senador Reid para hablar sobre una historia que vincula el «Área 51 con los OVNIs». Reid, un político de Nevada, ya estaba familiarizado con las historias de expropiación de tierras del gobierno alrededor de Groom Lake (la familia Sheahan). Aceptó investigar. Esta conexión con Knapp, basada en un asunto local (Área 51), estableció una relación de confianza de décadas.
    2. El Eslabón Bigelow (1996): Siete años después, Knapp llama de nuevo. Esta vez, invita a Reid a un evento del Instituto Nacional de Ciencia del Descubrimiento (NIDS), fundado por el empresario de Las Vegas Robert «Bob» Bigelow. En esta reunión, Reid conoce al Dr. Colm Kelleher. Lo que impresiona a Reid no es la charla sobre «alienígenas», sino el enfoque sobrio: «No estudiamos alienígenas, estudiamos anomalías», dijo Kelleher. Reid vio a académicos prestigiosos discutiendo el tema en términos de «avance tecnológico y seguridad nacional». Esto cementó su interés.
    3. El Eslabón Lacatski (2007): Once años más tarde, Bigelow contacta a Reid. Ha recibido una carta de un físico de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA): Dr. Jim Lacatski. Lacatski quería permiso para visitar la propiedad de Bigelow en Utah, el Rancho Skinwalker. Reid, ahora Líder de la Mayoría del Senado, se reúne con Lacatski en su propia casa. Lacatski, un experto en cohetes, explica su frustración: ¿por qué la comunidad científica ignora los FANI?.

    Esta secuencia es la clave de todo. El interés de Reid fue iniciado por un periodista (Knapp), cultivado por un multimillonario (Bigelow) y un científico (Kelleher), y finalmente activado por un infiltrado del gobierno (Lacatski).

    El Nacimiento de AAWSAP: «Dinero Oscuro» y un Testimonio Clave

    Armado con la legitimidad de un físico de la DIA, Reid decidió actuar. Lo que sigue es quizás la revelación más importante del prólogo.

    Reid organizó una reunión en un «lugar clasificado» en el Capitolio. Los asistentes no eran teóricos de la conspiración. Eran él mismo (Líder de la Mayoría Demócrata) y los dos hombres que controlaban el «dinero oscuro» o «non-public money»: el Senador Republicano Ted Stevens de Alaska y el Senador Demócrata Daniel Inouye de Hawái.

    Aquí es donde ocurre el momento decisivo. Después de que Reid expusiera su caso, el Senador Stevens, un Republicano, tomó la palabra. Contó una historia que había guardado durante décadas: Mientras era piloto durante la Segunda Guerra Mundial, Stevens había sido seguido por un objeto no identificado frente a su ala que «se movía de maneras que no creía posibles». Al aterrizar, su tripulación de tierra le dijo que no había nada más en el cielo que su avión. Temeroso de ser «etiquetado como que veía cosas», lo dejó pasar. Pero la experiencia lo marcó.

    Debido a su propio avistamiento, Stevens le dijo a Reid e Inouye que estaba «feliz de asegurar fondos para estudiar los FANI».

    Este momento es monumental. El estigma que silenció a un piloto de la Segunda Guerra Mundial fue finalmente superado, y su posición en el Comité de Asignaciones le permitió, décadas después, financiar el mismo programa que investigaría el fenómeno. Los tres senadores asignaron 22 millones de dólares para iniciar el «Advanced Aerospace Weapon System Applications Program» (AAWSAP).

    Corrigiendo el Registro: La Confusión de AAWSAP y AATIP

    Reid luego aborda la revelación pública. Elogia el artículo del New York Times de 2017 por romper el estigma, pero luego ofrece una corrección crucial: «desafortunadamente, también ha enturbiado las aguas».

    Afirma que el artículo «fusionó el programa AAWSAP original con el Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP) del Pentágono». Aclara que los 22 millones de dólares fueron para BAASS (la compañía de Bigelow que ejecuta AAWSAP), pero que el artículo «dejó al programa AAWSAP del gobierno completamente fuera de la narrativa».

    Este libro, promete Reid, proporciona la «imagen completa» de AAWSAP.

    Esta es una distinción vital que la Introducción del libro desarrollará con precisión forense.

    La Llamada a la Acción

    Reid concluye su prólogo con una firme llamada a la acción. Elogia el informe UAPTF de 2021 (que identificó 143 de 144 informes como no identificados) y aboga por un enfoque científico, citando al físico de Harvard Avi Loeb.

    Advierte que China, Rusia y Francia están estudiando estos encuentros, y que EE.UU. debe liderar.

    Pero su punto más fuerte es sobre la transparencia: «El pueblo estadounidense puede manejar la verdad». Pide un equilibrio entre el secreto necesario y la transparencia democrática, y declara que este libro es «un excelente comienzo».


    La Tesis del Libro

    Si el prólogo de Reid fue el «por qué» político, la Introducción del libro es el «qué» programático y la tesis central de la obra. Es aquí donde los autores (Lacatski, Kelleher y Knapp) establecen los hechos y corrigen el registro público.

    La Introducción comienza donde Reid terminó: el informe ODNI del 25 de junio de 2021. El informe admitía sin rodeos que los FANI «claramente plantean un problema de seguridad de vuelo y pueden suponer un desafío para la seguridad nacional».

    Los autores señalan que este fue un «giro de 180 grados» desde la postura oficial de décadas de descartar a los testigos como «borrachos y mentalmente defectuosos». La pregunta que plantean es: ¿Qué causó este giro?

    La respuesta, afirman, es el programa DIA de 22 millones de dólares (2008-2010) llamado Advanced Aerospace Weapon System Applications Program (AAWSAP).

    La Distinción Crítica: AAWSAP no era AATIP

    Aquí es donde los autores afilan sus lápices. La confusión que Reid mencionó en el prólogo se disecciona y se corrige con precisión de insider. Esta es la corrección histórica más significativa del libro.

    1. AAWSAP (El Programa Real): Este fue el nombre del programa oficial de la DIA, financiado con 22 millones de dólares, concebido para «evaluar el potencial de amenaza de los FANI». Fue creado por James Lacatski y la solicitud de propuesta (HHM402-08-R-0211) se publicó el 18 de agosto de 2008.
    2. BAASS (El Contratista): Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS) fue la organización creada específicamente para «ejecutar el contrato AAWSAP». Fue la única licitadora y se le adjudicó el contrato doce días después. Los autores usan «AAWSAP» y «BAASS» indistintamente para denotar la similitud operativa.
    3. AATIP (El Apodo/Señuelo): Aquí está la bomba. Los autores afirman que «AAWSAP BAASS no era AATIP». El nombre «AATIP» (Advanced Aerospace Threat Identification Program) fue un «apodo no clasificado» que se «insertó en una carta que el Senador Harry Reid envió al Subsecretario de Defensa».¿Por qué? «Porque Lacatski, el director del programa de la DIA, deseaba proteger el nombre AAWSAP por razones de seguridad, AATIP era un nombre ‘inventado’ sustituto para la carta de Reid».
    4. La Confusión Post-AAWSAP: Después de que AAWSAP se cerrara en 2010, la designación «AATIP» fue utilizada «para describir una iniciativa completamente separada y pequeña que estaba en marcha en el Pentágono para estudiar los FANI encontrados por personal militar». Esta era una «pequeña iniciativa informal».

    El artículo del New York Times de 2017, por lo tanto, «creó una enorme confusión al vincular erróneamente los 22 millones de dólares de financiación» con esa pequeña iniciativa informal de AATIP.

    Esta es una reescritura total de la historia moderna de los FANI. La narrativa pública se ha centrado en AATIP y Luis Elizondo. Este libro argumenta que el verdadero programa, el esfuerzo financiado con 22 millones de dólares y aprobado por el Congreso, fue AAWSAP, gestionado por Lacatski y Kelleher, y que la historia de AATIP es una confusión posterior.

    Autorización del Departamento de Defensa a la publicación de Skinwalker at the Pentagon.

    El Elefante en la Habitación: La Conexión Paranormal

    La segunda tesis principal de la Introducción es quizás aún más explosiva que la corrección de AATIP. Los autores señalan que toda la cobertura mediática reciente se ha centrado «exclusivamente en el pequeño número de eventos FANI que involucran interacciones con pilotos militares y buques militares».

    Sin embargo, afirman que el alcance de AAWSAP fue «mucho más amplio y profundizó en las relaciones psíquicas y paranormales con las interacciones FANI». Esta no fue una decisión tomada a la ligera. Los autores explican que existía una presión «tanto dentro como fuera de la DIA» para centrarse solo en la tecnología. Pero la dirección del programa AAWSAP insistió en este alcance expansivo.

    ¿Por qué un programa de la Agencia de Inteligencia de Defensa financiaría la investigación paranormal?

    La lógica provino de «muchos años de experiencia ‘con las botas en el terreno’ investigando los FANI» en el NIDS de Bigelow. La experiencia del mundo real había demostrado que los fenómenos paranormales a menudo «coexisten» y «se superponen temporalmente» con los avistamientos de FANI. Ignorar esta correlación, por muy controvertida que fuera, habría sido ignorar una parte crucial del conjunto de datos.

    El Estímulo del Rancho Skinwalker

    Finalmente, la Introducción conecta los puntos, explicando cómo esta extraña fusión de OVNIs y lo paranormal llegó a la DIA.

    Afirman sin rodeos que el libro de 2005 Hunt for the Skinwalker (coescribo por Kelleher y Knapp sobre la investigación científica de NIDS en el rancho) fue el «principal estímulo para que Lacatski contactara a Bigelow en julio de 2007 y subsequently visitara el rancho».

    El libro detalla cómo Lacatski y «Jonathan Axelrod» (un personaje principal) leyeron el libro en 2007. Esto significa que un libro sobre un punto caliente paranormal en Utah, lleno de orbes voladores, mutilaciones de ganado y criaturas de otro mundo, fue leído por un físico de la DIA y sus colegas, quienes lo encontraron lo suficientemente convincente como para iniciar una investigación oficial.

    La Introducción concluye con una frase escalofriante: «Como un miasma espeluznante, el Rancho Skinwalker acechaba detrás de la creación de estas organizaciones [AAWSAP, AATIP, UAPTF], y su influencia funesta fue sentida por sus participantes más importantes».


    Estableciendo las Verdaderas Apuestas

    Portada Skinwalker at the pentagon

    El Prólogo y la Introducción de Skinwalkers at the Pentagon no son meros preliminares. Son el argumento central del libro, diseñado para lograr tres objetivos claros:

    1. Establecer la Autoridad Política: El Prólogo de Harry Reid demuestra que el programa no fue una operación clandestina deshonesta. Fue iniciado y protegido al más alto nivel del Senado de los EE.UU., con apoyo bipartidista, basado en décadas de interés personal y el testimonio crucial de un compañero senador y piloto (Ted Stevens).
    2. Corregir el Registro Histórico: El libro redefine la narrativa pública. Afirma que el programa que el público conoce como «AATIP» es una mezcla confusa de dos cosas diferentes. El programa real financiado con 22 millones de dólares fue AAWSAP, un programa de la DIA que fue el verdadero precursor del esfuerzo actual de la UAPTF.
    3. Revelar el Verdadero (y Extraño) Alcance: La tesis más radical del libro es que el interés del Pentágono no se limitaba a amenazas aeroespaciales convencionales. Desde su inicio, AAWSAP fue diseñado para investigar la «conexión paranormal». El interés de la DIA fue desencadenado directamente por un libro sobre un rancho «encantado».

    Estas secciones iniciales establecen las apuestas. El gobierno de los Estados Unidos no solo investigó los OVNIs; según los hombres que dirigieron el programa, investigaron lo que solo puede describirse como fenómenos de «alta extrañeza», porque la evidencia sugería que el fenómeno FANI y el fenómeno paranormal pueden ser dos caras de la misma moneda.

    Este análisis ha establecido el «quién, por qué y qué» del programa AAWSAP. Los siguientes artículos de esta serie examinarán los capítulos que detallan lo que este programa sin precedentes realmente encontró en su escalofriante investigación.

    Autor

    • Antonio comenzó a investigar los fenómenos anómalos desde muy niño, especializándose en la investigación ufológica. Su perspectiva ha sido siempre crítica y racionalista, aunque no negacionista. Piensa que cada caso debe ser investigado hasta sus últimas consecuencias, pero que eso no puede conducir a inventar respuestas, ya sea en uno u otro sentido. Pronto se unió al Consejo de Investigadores Ufológicos Españoles, donde aprendió las técnicas de la investigación de campo de veteranos como Ramón Navia. Antonio Salinas desarrolló el Proyecto CATAGRA, una catalogación sistemática de los avistamientos OVNI ocurridos en la provincia de Granada. Participó en la fundación de la S.I.B., desarrollando estatutos y reglamentos y toda la documentación necesaria.

      Ver todas las entradas
    error: Contenido Protegido