El 8 de diciembre de 2016, la élite política de Washington D.C. se congregó en la histórica Sala Kennedy Caucus para despedir al senador Harry Reid. Figuras de la talla del vicepresidente Joe Biden, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, tomaron el estrado para elogiar al formidable líder de la mayoría del Senado. Se destacó su reputación como «luchador», su pragmatismo maquiavélico y sus logros legislativos en sanidad y tierras públicas. Sin embargo, ni Reid ni ninguno de los oradores mencionó una de las iniciativas más singulares y, con el tiempo, más notorias de su carrera: un programa secreto creado para investigar científicamente el fenómeno OVNI.
Este artículo analiza en profundidad el papel fundamental de Harry Reid en el inicio de la investigación gubernamental moderna sobre los FANI (Fenómenos Anómalos No Identificados), basándose exclusivamente en el testimonio interno presentado en el Capítulo 2 de la obra «Skinwalkers at the Pentagon«, de James T. Lacatski, D.Eng., Colm A. Kelleher, Ph.D., y George Knapp.
Hoy exploraremos el perfil de Reid, las motivaciones personales y doctrinales que lo llevaron a interesarse por el tema, y la secuencia de eventos que culminaron en la creación de un programa de estudio del Pentágono, un programa que, según los autores, eventualmente se conocería públicamente como AATIP (Advanced Aerospace Threat Identification Program).
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De la Sombra a la Portada del New York Times

La jubilación de Harry Reid de la vida pública duró poco. Exactamente un año después de su fiesta de despedida, el 16 de diciembre de 2017, una sensacional historia en la portada de The New York Times lo devolvió al centro de la atención mundial. El artículo revelaba la existencia de un programa secreto del Departamento de Defensa (DoD) dedicado al estudio de los OVNIs, identificado por el Times como AATIP.
El Nombre «AATIP» y la Perspectiva de Reid
Según el relato de Lacatski, Kelleher y Knapp, el nombre AATIP (Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales) no era, de hecho, el nombre del programa que Reid había iniciado originalmente. Sin embargo, gracias a la avalancha de cobertura mediática que siguió al artículo del Times, fue el nombre que se consolidó en la conciencia pública.
El propio Reid, según los autores, nunca imaginó que este esfuerzo secreto se convertiría en una parte tan duradera de su legado. Inicialmente, se mostró reservado. «Esto no es mi legado. Creo que seré recordado por otras cosas«, habría comentado Reid en una entrevista de 2019 con los autores. Sin embargo, con el tiempo y el creciente interés público en los «Tic Tacs» y otros fenómenos reportados, su postura evolucionó. «Pero oye, si se me conoce como alguien que puso la bola en marcha, lo acepto«, admitió.
Incluso la percepción de su esposa, Landra Reid, cambió. Inicialmente escéptica («¿qué estás haciendo, hablando de todas esas cosas?»), la persistencia de las noticias la llevó a reconsiderarlo, diciéndole a su marido, según el libro: «quizás no estés loco después de todo».
Perfil de un Estratega Político: La Paradoja del Interés OVNI
Para entender por qué un político del calibre de Harry Reid se involucraría en un tema tan estigmatizado, es fundamental comprender su perfil, tal como lo describen los autores de «Skinwalkers at the Pentagon«.
El «Maestro de las Marionetas»
Reid no era un político típico. Su reputación en Washington y Nevada era la de un estratega consumado, un «pragmático maquiavélico» y, en ocasiones, un «maestro de las marionetas» cuyas huellas estaban en casi todas las contiendas políticas de su estado natal. Era conocido por su voz suave, su aversión a los elogios y una aparente indiferencia por su propia imagen pública. A pesar de ser declarado «políticamente muerto» en varias ocasiones, siempre resurgió, llegando a ser el político más poderoso en la historia de Nevada.
La revista The Atlantic lo describió en 2019 como una «esfinge inexpresiva o un oráculo elíptico», cuyas declaraciones llegaban «con la mística de los mensajes de otro plano de existencia».
El Riesgo de la Credibilidad
Esta es la paradoja central: ¿Por qué un superviviente político tan astuto y experimentado arriesgaría su credibilidad y su carrera en un tema inherentemente «peligroso»? Durante décadas, el tema OVNI ha sido objeto de burla, ridículo y escarnio. Para cualquier figura pública —ya sea un político, un científico o un periodista— abordar seriamente el tema suponía un riesgo considerable para su credibilidad personal y profesional.
La respuesta, según el relato del libro, se encuentra en una combinación de curiosidad personal, convicciones profundas y encuentros clave que se remontan a décadas atrás.
Los Orígenes del Interés (1989-1997)
El libro «Skinwalkers at the Pentagon» sitúa el interés de Reid en los OVNIs mucho antes de la creación de AATIP, comenzando a finales de la década de 1980.
La Pista Pública de 1989
El primer indicio público, según los autores, surgió el 10 de noviembre de 1989. Durante una entrevista en directo vía satélite con la cadena KLAS TV de Las Vegas (una filial de la CBS), Reid fue preguntado por una ambiciosa serie de investigación de nueve partes que la cadena estaba emitiendo, titulada «UFOs: The Best Evidence«, dirigida por el periodista George Knapp.
Reid no solo reconoció estar al tanto de la serie, sino que fue un paso más allá. Recordó que el Congreso había celebrado audiencias sobre el tema OVNI en el pasado (en la década de 1960) y sugirió que «podría ser el momento de otra ronda de audiencias del Congreso». Aunque esas audiencias nunca se materializaron, su interés personal persistió.
La Conexión con George Knapp y el Área 51

Ocho meses antes de esa entrevista, el propio Knapp (uno de los coautores del libro) había mantenido una conversación privada con Reid. Knapp estaba investigando las sensacionales afirmaciones sobre supuesta tecnología alienígena almacenada y probada en una instalación hasta entonces desconocida cerca de Groom Lake, Nevada, más conocida como Área 51.
Knapp relata que Reid fue la primera persona fuera de su sala de redacción con la que habló del proyecto. El encuentro tuvo lugar en el coche del senador de camino al aeropuerto. «Le conté en qué estaba trabajando», recuerda Knapp, «sobre las múltiples fuentes que había desarrollado y que me habían dicho que algo realmente extraño se ocultaba en el desierto. Y para mi sorpresa, no me echó de su vehículo».
Reid se mostró interesado y acordó mantenerse en contacto con Knapp sobre el tema. En los años siguientes, la oficina de Reid ayudó a Knapp a obtener documentos difíciles de conseguir, como una copia de las audiencias del Congreso de 1966 y 1968 (ya descatalogadas) y un informe detallado sobre OVNIs preparado por el Servicio de Investigación del Congreso.
La Influencia Doctrinal: Creencia Mormona
El libro postula que el interés de Reid iba más allá de la mera curiosidad periodística y era coherente con sus creencias religiosas. Reid, converso a la fe de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (LDS o mormona), rara vez invocaba su fe en público. Sin embargo, los autores sostienen que la doctrina LDS ayudó a moldear su interés en la posibilidad de vida extraterrestre.
En una entrevista de 2018 con Knapp, Reid lo habría confirmado: «Cualquiera que haya mirado el mormonismo en absoluto entiende que creemos que hay otros mundos… José Smith tuvo esta idea. Creo que no hay duda de que hay otros mundos, así que sí, mis creencias religiosas son compatibles al 100 por cien«.
El NIDS y Robert Bigelow

A mediados de la década de 1990, el interés de Reid encontró un vehículo tangible. El empresario de Las Vegas, Robert Bigelow, frustrado por la falta de resultados definitivos de otros grupos de investigación que había financiado, decidió crear su propia organización: el National Institute for Discovery Science (NIDS), fundado en 1995.
El NIDS tenía dos focos principales, según los autores: los OVNIs y los estudios de la conciencia (específicamente, si la conciencia humana sobrevive a la muerte). Bigelow reunió un Consejo Asesor Científico (SAB) de talla mundial, compuesto por académicos, ex oficiales de inteligencia y profesionales con años de experiencia en la ufología y otras ciencias de frontera. Entre ellos se encontraban:
- Dr. Hal Puthoff (Físico)
- Dr. Jacques Vallee (Científico informático y autor)
- Harrison Schmitt (Ex astronauta y Senador de EE.UU.)
- Dr. John Mack (Universidad de Harvard)
- Dr. John Alexander (Ex oficial de Inteligencia del Ejército de EE.UU.)
Tras una presentación de George Knapp al NIDS sobre archivos OVNI soviéticos, Knapp le mencionó la organización a Reid. El senador expresó su interés en asistir a una reunión.
El Punto de Inflexión: La Reunión del NIDS de 1996
El 3 de agosto de 1996, Harry Reid asistió a la quinta reunión del consejo del NIDS en Las Vegas. Según el relato del libro, Reid observó los procedimientos «totalmente asombrado» mientras Jacques Vallee realizaba la presentación principal. En esa reunión, el consejo supo de la contratación de tres miembros del personal a tiempo completo: el bioquímico Dr. Colm Kelleher (coautor del libro), el físico Eric Davis y el microbiólogo/veterinario George Onet.
Los autores afirman que Reid confió más tarde a sus amigos que, desde ese momento, «quedó enganchado» y quiso saber todo lo que pudiera sobre OVNIs y misterios relacionados. La credibilidad y el enfoque inquisitivo de los miembros del SAB lo impresionaron profundamente. «Soy una persona curiosa», dijo Reid a Knapp en 2019, «Decidí que es algo con lo que voy a tratar de mantenerme al día todo el tiempo que pueda».
Consultas Discretas: La Conversación con John Glenn

Reid mantuvo este interés en secreto, compartiéndolo solo con su personal de mayor confianza, aunque ocasionalmente lo sondeó con otros pesos pesados de Washington.
Una de esas oportunidades surgió en 1997 con su colega demócrata, el senador y héroe americano John Glenn. El contexto fue una investigación de KLAS TV (de George Knapp) sobre el maltrato de «chimpancés espaciales» de la NASA en un laboratorio de Nuevo México. Reid organizó una entrevista conjunta de Knapp con él y con John Glenn para dar más fuerza a la historia (una estrategia que funcionó, llevando al cierre de los experimentos en chimpancés).
Esa interacción le dio a Reid una apertura. Según el libro, Reid confirmó que habló del tema OVNI con Glenn: «Hablamos de ello… John Glenn estaba muy interesado en el tema».
El Nacimiento de AAWSAP (2007)
El relato de «Skinwalkers at the Pentagon» identifica el año 2007 como el inicio de la contribución más notable de Reid a la investigación OVNI. El catalizador fue una carta recibida por Robert Bigelow.
La Carta de la DIA de James Lacatski
En 2007, Robert Bigelow contactó a Harry Reid para informarle sobre una carta que había recibido de James Lacatski (el autor principal del libro), un científico de cohetes que trabajaba para la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), descrita por los autores como «la versión del Pentágono de la CIA».
Lacatski, que trabajaba en la Oficina de Alerta de Defensa (Defense Warning Office) de la DIA, escribió a Bigelow en junio de 2007 solicitando permiso para visitar la propiedad del rancho que Bigelow poseía cerca de Fort Duchesne, Utah (conocido mundialmente como el Rancho Skinwalker).
El Enfoque en la «Amenaza»
La carta de Lacatski, según se cita en el libro, estaba redactada con sumo cuidado. El propósito de la visita era «ayudarme a desarrollar una estrategia sobre cómo mi oficina puede caracterizar los aspectos de amenaza potencial de los fenómenos encontrados en sus esfuerzos de investigación«.
Lacatski diferenciaba un concepto clave: la caracterización de la amenaza frente a la identificación de la fuente.
«En las publicaciones de amenazas de mi división», escribía Lacatski, «no es necesario que el lector comprenda la naturaleza completa y la motivación de las fuentes de la amenaza, sólo los detalles específicos de la amenaza en sí… esto permite la publicación a niveles de clasificación más bajos y, por tanto, a una audiencia más amplia«.
Continuaba diciendo que, en el caso del rancho, «las características de la amenaza potencial deberían poder describirse… aunque la fuente de esas amenazas potenciales siga siendo desconocida».
Este lenguaje sugirió a Bigelow que el oficial de la DIA estaba muy familiarizado con los extraños fenómenos reportados en la cuenca del Uintah durante generaciones. Los autores señalan que el libro de 2005 «Hunt for the Skinwalker» (escrito por Kelleher y Knapp) ya había documentado los esfuerzos de los científicos del NIDS para estudiar los eventos en esa propiedad, que incluían:
- Orbes y luces controlados inteligentemente.
- Naves estructuradas, incluidos platillos volantes clásicos.
- Animales no identificables.
- Mutilaciones inexplicables de ganado.
- Criaturas tipo «Bigfoot».
- Fenómenos tipo poltergeist.
- Aparentes «agujeros en el cielo».
Este contacto de un científico de la DIA, interesado específicamente en la «amenaza potencial» que emanaba del epicentro de alta extrañeza documentado por NIDS, fue el evento catalizador que, facilitado por el interés de larga data y el poder político de Harry Reid, conduciría directamente a la formación del programa secreto de investigación del Pentágono.
Harry Reid fallecería en diciembre de 2021, pero sin lugar a dudas su esfuerzo y su apertura de mente direon pie a uno de los programas más extraños pagados con los fondos secretos del gobierno norteamericano. Sin él dificilmente podrían haber sucedido los hechos que en próximos articulos iremos tratando,

