
El 11 de diciembre de 2009, bajo un cielo gris plomizo y rodeados de nieve acumulada en MacDill Boulevard, tres hombres se preparaban para cruzar una de las puertas más herméticas de Washington D.C.: la entrada a la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFOSI), específicamente su división de Proyectos Especiales (PJ), en la Base de la Fuerza Aérea Bolling. Les esperaba Jack Angelo, representando a la AFOSI.
James Lacatski, Colm Kelleher y Larry Grossmann, representantes de BAASS (Bigelow Aerospace Advanced Space Studies), no eran simples entusiastas. Operaban bajo el contrato AAWSAP (Advanced Aerospace Weapon System Applications Program) de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Su objetivo era audaz: establecer un canal de comunicación formal con los «guardianes de los secretos» para discernir qué avistamientos eran tecnología humana clasificada y cuáles representaban una incógnita genuina.
Este artículo analiza en profundidad las implicaciones de estas reuniones, la naturaleza de las «medidas activas» de contrainteligencia, la realidad de los Programas de Acceso Especial (SAP) y la revelación crítica sobre las incursiones en las bases nucleares del «Northern Tier» en 1975.
Tabla de Contenidos
- 1 LOS ACTORES
- 2 LA ESTRATEGIA DE «DECONFLICTO» Y EL SENSOR OPSEC: FILTRANDO LA REALIDAD
- 3 LA SOLICITUD DE DATOS: EL FANTASMA DE 1975
- 4 LA REVELACIÓN DE HENNESSEY
- 5 LA PURGA DE LA HISTORIA Y LA ADVERTENCIA TECNOLÓGICA
- 6 La Necesidad de una Ciencia Informada por la Inteligencia
- 7 Autor
LOS ACTORES
Para comprender la magnitud de esta reunión, no basta con enumerar a los asistentes. Es necesario diseccionar la cultura organizacional, las capacidades técnicas y el mandato operativo de las dos entidades que se sentaron a la mesa. Fue un encuentro entre la ciencia financiada por la inteligencia (BAASS) y la contrainteligencia militar pura (AFOSI-PJ).
Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS): El «Manhattan Project» de la Ufología
A menudo se malinterpreta a BAASS como un simple grupo de investigación privado. En realidad, bajo el contrato AAWSAP, BAASS se constituyó como una Entidad de Inteligencia y Ciencia Híbrida. Su estructura fue diseñada específicamente para «reflejar» los estándares militares, permitiéndole operar al mismo nivel que las agencias del Departamento de Defensa (DoD).
La Infraestructura de Seguridad
La legitimidad de BAASS ante la Fuerza Aérea dependía de su seguridad. No se puede pedir acceso a secretos nucleares o programas de «Acceso Especial» (SAP) desde una oficina civil estándar.

- Larry Grossmann como Puente: La presencia de Larry Grossmann no fue casual. Como ex agente de campo de contrainteligencia de la propia AFOSI, Grossmann entendía el lenguaje y la paranoia necesaria para operar en ese mundo. Él fue la «tarjeta de presentación» que validó a BAASS ante Jack Angelo.
- Certificaciones de Nivel Militar: Durante la reunión, Grossmann detalló que las instalaciones de BAASS en Las Vegas no eran corporativas, sino fortalezas certificadas:
- Autorización de Instalaciones: Certificada por el DSS (Defense Security Service), lo que permitía el almacenamiento y procesamiento de información clasificada.
- Comunicaciones Seguras: Sistemas auditados y certificados por la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), garantizando que los datos transmitidos a Washington no pudieran ser interceptados.
- Personal: Más de 50 empleados con autorizaciones de seguridad activas (Security Clearances), gestionadas bajo estrictos protocolos federales.
- Fuerza Letal: La presencia constante de guardias de seguridad armados, tanto en las instalaciones de Las Vegas como en el Rancho Skinwalker. Esto demostraba que BAASS trataba sus datos e investigaciones como activos de seguridad nacional, no como propiedad intelectual comercial.
La División Científica

Lo que verdaderamente diferenciaba a BAASS de cualquier esfuerzo anterior (como el Proyecto Libro Azul) fue su enfoque holístico. Kelleher presentó a Angelo un equipo que cubría dos espectros críticos:
1. Ciencias Físicas e Ingeniería (El Hardware): El equipo buscaba replicar o entender la física de los UAP. Se estructuraron bases de datos vinculadas para analizar 12 áreas de interés primario, incluyendo:
- Sustentación y Propulsión: ¿Cómo se mueven sin medios visibles de empuje?
- Generación de Energía: ¿Qué alimenta estas máquinas?
- Materiales y Estructura: ¿De qué están hechos?
- Control: ¿Cómo navegan a velocidades hipersónicas?
2. Ciencias de la Vida : Este es el punto más revolucionario y a menudo ignorado. BAASS empleaba a expertos de nivel doctoral (PhD) en bioquímica teórica y experimental, biología molecular y celular, genómica, inmunología y virología.
¿Por qué biólogos para estudiar OVNIs? La tesis de BAASS/AAWSAP era que el fenómeno UAP no es solo un evento visual, sino que interactúa patológicamente con los testigos humanos. Estudiaban los efectos fisiológicos de la exposición cercana (radiación, efectos neurológicos, daños tisulares). BAASS estaba preparada para analizar muestras biológicas de testigos afectados, buscando marcadores de trauma inducido por tecnologías desconocidas.
AFOSI-PJ: Los Guardianes del «Black World»

La Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFOSI), y específicamente su dirección de Proyectos Especiales (PJ), representa la antítesis de la divulgación científica. Su moneda de cambio es el secreto y su herramienta es el engaño estratégico.
Misión: La Protección de los SAPs
La misión pública de la AFOSI-PJ es «proporcionar servicios de investigación y seguridad multidisciplinarios para programas especiales». En la práctica, esto significa que son los custodios de los Programas de Acceso Especial (SAP).
- Un SAP es un programa tan sensible que su existencia misma es un secreto compartimentado. El acceso no se basa solo en el nivel de clasificación (Top Secret), sino en una estricta «necesidad de saber» (Need-to-Know).
- AFOSI-PJ se encarga de que la tecnología más avanzada (el próximo bombardero furtivo, el próximo dron hipersónico, o tecnologías de guerra electrónica) permanezca invisible.
Medidas Activas» y la Cultura del Engaño
La cita de Thomas Rid al inicio del capítulo 11 es esclarecedora: «Las medidas activas son contradictorias: son operaciones encubiertas diseñadas para lograr influencia abierta». AFOSI opera bajo la premisa de la negación y el engaño.
- Camuflaje Ufológico: Como revelaría más tarde Hennessey, AFOSI ha utilizado históricamente la creencia en OVNIs como una herramienta de cobertura. Si un civil ve un prototipo secreto y piensa que es una nave alienígena, AFOSI ha tenido éxito: el secreto tecnológico está a salvo detrás de una «cortina de ridículo» o misterio.
- Escepticismo Armado: La actitud «cortésmente escéptica» de Jack Angelo y sus agentes durante la reunión no era desinterés. Era una postura defensiva profesional. Su trabajo es sospechar que cualquiera que haga preguntas sobre objetos voladores extraños podría ser, consciente o inconscientemente, un recolector de inteligencia para una potencia extranjera intentando descubrir tecnología estadounidense.
El Poder del Acceso
AFOSI-PJ tenía lo que BAASS desesperadamente necesitaba: La Verdad Histórica. Mientras BAASS tenía científicos y teorías, AFOSI tenía los archivos de radar, los informes de los pilotos interceptores y los análisis de los equipos de respuesta técnica de incidentes como los de 1975. Ellos eran los dueños de la «Cadena de Custodia» de la evidencia más dura jamás recolectada por el gobierno de EE. UU.
La Dinámica del Encuentro
La reunión en Bolling AFB fue un microcosmos de la lucha moderna por la verdad sobre los UAP.
AFOSI (La Barrera): «No podemos confirmar ni negar qué es nuestro sin revelar capacidades. Y no podemos darles acceso a datos históricos sin exponer cómo reaccionamos ante intrusiones.» (Un enfoque basado en la seguridad y la compartimentación).
BAASS (La Oferta): «Tenemos la ciencia y el dinero para filtrar el ruido. Déjennos ayudarles a proteger sus secretos identificando qué es suyo, para que podamos estudiar lo que no es de nadie.» (Un enfoque lógico, científico y cooperativo).
LA ESTRATEGIA DE «DECONFLICTO» Y EL SENSOR OPSEC: FILTRANDO LA REALIDAD
La propuesta central que James Lacatski y Colm Kelleher presentaron a Jack Angelo en la sede de la AFOSI-PJ no fue una petición de «desclasificación» en el sentido tradicional. Fue una propuesta de ingeniería de sistemas aplicada a la inteligencia. La premisa era que el fenómeno OVNI, tal como se percibe públicamente, es una mezcla caótica de dos conjuntos de datos distintos: la tecnología humana avanzada (clasificada) y la tecnología verdaderamente anómala (UAP). Sin separar estos dos flujos, cualquier investigación científica está condenada al fracaso por la «contaminación de la muestra».
El Imperativo del «Deconflicto»
En el léxico militar, el deconfliction se refiere a la coordinación de activos para evitar interferencias o fuego amigo. En el contexto de AAWSAP/BAASS, el término adquirió un matiz epistemológico crítico.
El Problema del «Ruido» Clasificado
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) opera continuamente en las fronteras de la física conocida. Programas de Acceso Especial (SAP) prueban plataformas con firmas de radar reducidas, sistemas de propulsión exóticos y fuselajes no convencionales.
- El Dilema del Investigador: Para un testigo civil (o incluso para un piloto militar no informado), un prototipo de Next Generation Air Dominance (NGAD) o un dron hipersónico puede parecer indistinguible de una nave no humana.
- Desperdicio de Recursos: BAASS disponía de un presupuesto de 22 millones de dólares. Gastar tiempo de analistas, físicos y recursos de campo investigando un avistamiento que resultara ser una prueba secreta del Pentágono constituía un despilfarro fiscal y un error científico.
- La Solución Propuesta: BAASS necesitaba que la AFOSI actuara como un «filtro de paso alto». La idea era enviar los datos crudos a la AFOSI para que ellos aplicaran su plantilla de «Vuelos Negros».
La Metodología de Eliminación
El flujo de trabajo propuesto por BAASS era elegante en su simplicidad lógica:
- Ingesta: BAASS recibe reportes de UAP (ej. «Triángulo negro silencioso sobre Nevada»).
- Saneamiento: BAASS elimina los nombres de los testigos para proteger su privacidad (cumpliendo leyes civiles).
- Cruce de Datos (AFOSI): AFOSI compara la hora y ubicación del avistamiento con sus registros de vuelos de prueba de SAPs.
- La Bifurcación:
- Si es SAP: AFOSI informa a BAASS: «Es nuestro» (sin dar detalles del vehículo). BAASS archiva el caso y no lo investiga más.
- Si NO es SAP: AFOSI informa: «No es nuestro». BAASS activa entonces toda su maquinaria científica (espectroscopia, análisis de radar, entrevistas de campo) sabiendo que está ante una anomalía genuina.
BAASS como Sensor de Seguridad Operativa (OPSEC)
Si el punto anterior beneficiaba a BAASS, este segundo componente era el «gancho» diseñado para beneficiar a la Fuerza Aérea. Lacatski y Kelleher entendían que para obtener algo de la comunidad de inteligencia, debían ofrecer algo de igual valor.
La Vulnerabilidad de los Programas Negros
El secreto de un programa SAP es frágil. Si un prototipo es visto por el público, fotografiado o rastreado por radares civiles, la ventaja estratégica de EE. UU. se ve comprometida. La inteligencia extranjera (Rusia, China) monitorea constantemente los foros de ovnis y las bases de datos civiles buscando pistas sobre el desarrollo tecnológico estadounidense.
La Oferta de Contrainteligencia
BAASS se ofreció a funcionar como un «Sistema de Alerta Temprana de Fugas de Información».
- El Mecanismo: Al tener una red global de recolección de datos sobre UAP, BAASS podía detectar patrones. Si de repente aparecían 50 reportes de un objeto con forma de bumerán cerca de la Base de la Fuerza Aérea Edwards, BAASS lo sabría casi en tiempo real.
- El Valor para AFOSI: BAASS comunicaría estos picos de actividad a la AFOSI. El mensaje implícito sería: «Sus medidas de ocultación han fallado. El público está viendo su proyecto secreto. Necesitan ajustar sus horarios de vuelo o sus rutas».
- El Conducto (The Conduit): En términos de espionaje, BAASS actuaría como un conducto de feedback de seguridad. Permitiría a los gestores de los SAPs saber qué tan «invisibles» eran realmente sus pruebas.
La Paradoja de las «Medidas Activas»
Aquí es donde entra en juego la profunda ironía señalada por Thomas Rid en la cita que encabeza el capítulo.
Ufología como Camuflaje
Como confirmaría más tarde el Coronel Barry Hennessey, la AFOSI no solo «toleraba» los reportes de OVNIs, sino que históricamente se había beneficiado de ellos.
- Desinformación Útil: Si un granjero en Montana veía un B-2 Spirit en 1985 y reportaba un «OVNI», la AFOSI estaba satisfecha. La etiqueta «OVNI» desactiva el escrutinio serio. Los medios se ríen, los científicos se alejan y el secreto del B-2 permanece a salvo.
- El Cambio de Paradigma: La propuesta de BAASS amenazaba parcialmente este equilibrio. Al querer identificar científicamente qué era qué, BAASS estaba pidiendo levantar la niebla de guerra que la AFOSI había cultivado cuidadosamente.
El Límite del Acceso (Need-to-Know)
A pesar de la lógica impecable de la propuesta (Eficiencia para BAASS + Seguridad para AFOSI), la reunión chocó con la realidad burocrática del Pentágono: el acceso compartimentado. Para que AFOSI pudiera confirmar «eso es nuestro», los científicos de BAASS necesitaban un nivel de confianza que, aunque poseían las credenciales (Clearances), no poseían la «necesidad de saber» específica de cada programa. Jack Angelo y su equipo escucharon cortésmente, pero la barrera final quedó clara: «Ustedes necesitan ser leídos (read-in) en los programas para que esto funcione plenamente». Y ser «leído» en un SAP es un proceso extraordinariamente difícil, diseñado para ser excluyente, no inclusivo.
La estrategia de deconfliction planteada por BAASS sigue siendo, hasta hoy, el modelo teórico ideal para la investigación ufológica gubernamental. Reconoce una verdad fundamental: No se puede estudiar lo desconocido sin tener un mapa completo de lo conocido.
LA SOLICITUD DE DATOS: EL FANTASMA DE 1975

La petición de Lacatski y Kelleher sobre los eventos de 1975 fue un movimiento estratégico diseñado para poner a prueba la transparencia de la AFOSI. No buscaban teorías, sino la evidencia cruda (datos de radar, registros de telemetría y testimonios de personal de seguridad nuclear) de una de las crisis de seguridad nacional más documentadas y, a la vez, más silenciadas de la Guerra Fría.
Anatomía de una Incursión
Entre octubre y noviembre de 1975, el Comando Aéreo Estratégico (SAC) de los Estados Unidos experimentó una serie de violaciones de seguridad sin precedentes. No se trataba de luces lejanas en el cielo, sino de intrusiones físicas en el espacio aéreo restringido de las bases que albergaban el arsenal de disuasión nuclear del país.
Loring AFB, Maine (27-28 de octubre de 1975)
El incidente en Loring es fundamental porque involucró una respuesta militar masiva.
- El Evento: Un objeto no identificado, descrito inicialmente como similar a un helicóptero pero capaz de moverse sin sonido y con luces parpadeantes de colores, sobrevoló el Área de Almacenamiento de Armas (WSA), el lugar donde se guardaban las ojivas nucleares.
- La Anomalía Táctica: El objeto jugaba al «gato y el ratón» con las patrullas de seguridad. Podía acelerar instantáneamente, desaparecer de la vista y reaparecer sobre otra sección de la base. Cuando los helicópteros de la Fuerza Aérea intentaron interceptarlo, el objeto simplemente ascendía verticalmente a una velocidad que ninguna aeronave de ala rotatoria podía igualar en 1975.
- Desaparición en Radar: Los operadores de la torre de control de Loring rastrearon el objeto dirigiéndose hacia la frontera canadiense (Grand Falls, New Brunswick), donde simplemente se desvaneció de las pantallas, una maniobra que sugería o una salida del sobre de radar a velocidad hipersónica o el uso de tecnología de sigilo (stealth) décadas antes de su despliegue oficial.
Wurtsmith, Malmstrom y Minot
La oleada se extendió por todo el «Northern Tier» (el cordón norte de bases de EE. UU.):
- En Wurtsmith (Michigan), un objeto sobrevoló los hangares de los bombarderos B-52 durante horas.
- En Malmstrom (Montana), se reportaron incursiones similares sobre los silos de misiles Minuteman, coincidiendo en algunos casos con fallos inexplicables en los sistemas de comunicaciones de los misiles.
El Rol de AFOSI
BAASS enfocó su solicitud en la AFOSI porque, según los registros desclasificados de la Ley de Libertad de Información (FOIA), fue esta oficina la que tomó el mando de la investigación técnica.
- Documentación de Sensores: La AFOSI envió equipos de servicios técnicos a Loring y Wurtsmith para instalar equipos de monitoreo adicionales. BAASS sabía que estos equipos no solo recolectaron relatos de testigos, sino que realizaron mediciones físicas: frecuencias de radio emitidas por los objetos, firmas térmicas y posibles trazas de radiación en las zonas de sobrevuelo bajo.
- La Cadena de Custodia: Estos datos representan el «Santo Grial» para científicos como Kelleher. Mientras que los testimonios pueden ser subjetivos, los registros de un Equipo de Servicios Técnicos de la AFOSI proporcionan parámetros físicos (velocidad, aceleración, longitud de onda lumínica) que permitirían a los ingenieros de BAASS realizar ingeniería inversa teórica.
Implicaciones para la Seguridad Nacional
La profundidad de la solicitud de BAASS radicaba en la gravedad de estos casos para el Pentágono. Si una potencia extranjera (la Unión Soviética en 1975) hubiera poseído la tecnología para sobrevolar impunemente las bases nucleares de EE. UU. y eludir los radares del SAC, la balanza del poder mundial se habría inclinado drásticamente.
- La Tesis de BAASS: Si la AFOSI admitía que esos objetos no eran soviéticos y tampoco eran tecnología secreta estadounidense (SAPs), la única conclusión lógica restante era la existencia de una inteligencia no humana con un interés específico en nuestras capacidades nucleares.
- El Silencio Institucional: A pesar de que los incidentes de 1975 son un asunto de registro público, la AFOSI ha mantenido los análisis técnicos más profundos bajo una clasificación extrema. La respuesta de Jack Angelo de «ver qué podían hacer» fue una forma diplomática de reconocer que BAASS estaba tocando el nervio más sensible de la inteligencia militar.
LA REVELACIÓN DE HENNESSEY

La reunión entre Larry Grossmann y el Coronel Barry Hennessey en enero de 2010 marcó un hito en la investigación de AAWSAP. Hennessey no era un teórico; era un ejecutor. Como antiguo Director de Seguridad, Contrainteligencia y Supervisión de Programas Especiales, su testimonio proporcionó a BAASS la confirmación de que el fenómeno UAP y la seguridad nacional están entrelazados en una simbiosis de engaño y misterio genuino.
La Vigilancia de la Ufología
Una de las revelaciones más pragmáticas de Hennessey fue admitir que la AFOSI-PJ mantenía una vigilancia constante y sistemática sobre los reportes de OVNIs y las organizaciones que los generaban (como MUFON o CUFOS).
- El Propósito del Monitoreo: Esta vigilancia no nacía de una curiosidad científica por los extraterrestres, sino de una necesidad técnica de «deconflicto». Durante el desarrollo y las pruebas de vuelo del F-117 Nighthawk y el B-2 Spirit, la Fuerza Aérea necesitaba saber qué estaba viendo el público.
- La Ufología como Barómetro: Al observar qué reportaban los ufólogos, la AFOSI podía medir la eficacia de sus propias medidas de sigilo y seguridad. Si un nuevo prototipo generaba una oleada de reportes en una zona específica, la AFOSI sabía que la seguridad operativa (OPSEC) se había degradado y que debían ajustar las rutas o los horarios de prueba.
- Identificación Positiva: Hennessey fue explícito: entre 1970 y el año 2000, un «número sustancial» de avistamientos de OVNIs fueron identificados positivamente por la AFOSI-PJ como SAPs (Programas de Acceso Especial) y esfuerzos de I+D de la Fuerza Aérea.
El OVNI como Cortina de Humo
Hennessey describió una de las herramientas más potentes del arsenal de contrainteligencia: permitir que la narrativa ufológica crezca para ocultar la realidad tecnológica.
- La Utilidad del Estigma: La AFOSI comprendió que el ridículo asociado a los OVNIs era un aliado poderoso. Si un testigo observaba un avión espía altamente clasificado y lo reportaba como un «platillo volante», la comunidad científica y los medios de comunicación descartarían automáticamente el informe. Esto creaba una capa de protección natural para la tecnología negra.
- Medidas Activas: En este contexto, las «medidas activas» implican la manipulación de la percepción pública. Al no desmentir ciertos avistamientos o incluso alimentar sutilmente la mitología OVNI, la contrainteligencia militar lograba que el secreto más valioso (la capacidad tecnológica real de EE. UU.) permaneciera «oculto a plena vista» bajo el manto de la ciencia ficción.
Lo que la AFOSI no pudo Explicar
A pesar del uso de los OVNIs como cobertura, Hennessey hizo una confesión que justifica la existencia de programas como AAWSAP: el residuo anómalo.
- El Límite del Conocimiento: Hennessey reconoció ante Grossmann que, incluso con acceso total a los registros de vuelo de cada programa secreto de la Fuerza Aérea, existía un porcentaje significativo de casos que la AFOSI-PJ investigó y nunca pudo identificar.
- El Enigma de 1975: Dentro de este grupo de casos inexplicables, Hennessey incluyó específicamente algunas de las intrusiones en las bases del «Northern Tier». Esto es crucial: si el jefe de contrainteligencia de los SAPs admite que esos objetos no eran «nuestros» (EE. UU.) y los datos de inteligencia confirmaban que no eran soviéticos, nos enfrentamos a una tecnología intrusa de origen desconocido operando con impunidad sobre instalaciones nucleares.
- Validación de la Tesis BAASS: Esta admisión separó definitivamente el «ruido» (tecnología humana secreta) de la «señal» (fenómeno anómalo genuino), validando el esfuerzo de Lacatski y Kelleher por estudiar la física de estos objetos residuales.
La Advertencia sobre los Micro-UAVs y «Orbs»
Hennessey cerró su intervención con una advertencia técnica dirigida a la tendencia de BAASS de investigar esferas luminosas u «orbes», comunes en lugares como el Rancho Skinwalker.
- Tecnología Micro-UAV: Reveló que la Fuerza Aérea había avanzado significativamente en el desarrollo de micro-vehículos aéreos no tripulados (UAVs). Estas plataformas diminutas pueden exhibir comportamientos de vuelo que un observador casual (o incluso un investigador) confundiría con tecnología no humana o espiritual.
- El Peligro de la Sobreinterpretación: Hennessey advirtió a Grossmann que no «interpretaran en exceso» (over-interpret) los datos de los orbes. Sugirió que lo que BAASS catalogaba como una anomalía física podría ser, en realidad, una plataforma de recolección de inteligencia altamente avanzada y miniaturizada.
- Desafío para la Ciencia: Esta advertencia planteó un desafío metodológico para BAASS: ¿Cómo distinguir un «orbe» de origen exótico de un sensor militar de última generación diseñado para parecer una anomalía luminosa?
La revelación de Hennessey retrata un escenario complejo donde la verdad está fragmentada. Por un lado, confirma que el gobierno ha explotado el fenómeno OVNI para proteger sus secretos. Por otro, admite con honestidad profesional que, tras limpiar el tablero de todos los secretos humanos, todavía quedan «piezas» que nadie sabe quién puso ahí. Para BAASS, esto significó que el camino hacia la verdad requería un doble filtro: uno científico para la física de la anomalía y uno de contrainteligencia para el engaño humano.
LA PURGA DE LA HISTORIA Y LA ADVERTENCIA TECNOLÓGICA
El cierre de las conversaciones entre BAASS y los veteranos de la AFOSI dejó una conclusión agridulce. Por un lado, la confirmación de que la Fuerza Aérea había documentado lo imposible; por otro, la revelación de que gran parte de ese conocimiento ha sido víctima de la burocracia o de la evolución tecnológica deliberadamente confusa.
El Agujero Negro de Waldorf
Uno de los momentos más reveladores de la reunión con el Coronel Barry Hennessey ocurrió cuando Larry Grossmann, con su precisión de ex agente, preguntó por los registros específicos de la respuesta técnica en la Base Loring durante la crisis de 1975.
El Destino de los Archivos de la AFOSI
Hennessey explicó que los registros de investigación de la AFOSI, que originalmente deberían reposar en las instalaciones de almacenamiento de Waldorf, Maryland, han sufrido un proceso de erosión documental.
- Purgas Sin «Rima ni Razón»: Lejos de una gran conspiración para quemar archivos, Hennessey describió un proceso de «limpieza» administrativa casi aleatoria. Muchos expedientes fueron destruidos basándose exclusivamente en su antigüedad, sin una evaluación de su importancia histórica o científica.
- El Peligro del Olvido Institucional: Para BAASS, esto significaba que la evidencia física más sólida (trazas de radar, análisis de frecuencias y telemetría de 1975) podría haberse perdido para siempre, no por un deseo de ocultamiento, sino por la negligencia de un sistema que no valora la anomalía como un dato de inteligencia a largo plazo.
La Anomalía de Maxwell: El Último Refugio
Hennessey señaló una única excepción: el Grupo de Investigación Histórica de la USAF en la Base Maxwell (Alabama). Este organismo parece ser el único que ha logrado preservar registros que otros departamentos purgaron. Para BAASS, esto trazó una nueva ruta de investigación: la verdad no estaba en los archivos de inteligencia activa, sino en los repositorios históricos, donde los documentos suelen ser menos protegidos por la clasificación actual.
La Advertencia sobre los Micro-UAVs: El Espejismo de la Tecnología
El punto más crítico para la metodología científica de BAASS fue la advertencia de Hennessey sobre la interpretación excesiva de los datos. Como custodio de los secretos de la Fuerza Aérea, Hennessey lanzó un «jarro de agua fría» sobre la fascinación de BAASS por los fenómenos lumínicos o «orbes».
La Revolución de los Micro-Drones
Hennessey reveló que, mucho antes de que el público general conociera los drones comerciales, la Fuerza Aérea ya operaba programas avanzados de Micro-Vehículos Aéreos No Tripulados (Micro-UAVs).
- Capacidades Mimetizadas: Estos dispositivos están diseñados para ser pequeños, silenciosos y, a menudo, emitir firmas lumínicas que pueden ser confundidas con fenómenos naturales o exóticos.
- El Fenómeno de los «Orbes»: En lugares como el Rancho Skinwalker, BAASS había documentado esferas de luz con comportamientos inteligentes. Hennessey sugirió que algunas de estas esferas podrían ser, en realidad, plataformas de sensores militares extremadamente sofisticadas realizando tareas de vigilancia o pruebas de campo en áreas remotas.
El Riesgo de la Sobreinterpretación
La advertencia fue clara: «No asuman automáticamente que una tecnología de apariencia muy avanzada es no-humana».
- Para la ciencia de BAASS, esto introdujo una variable de control necesaria pero perturbadora. Si la Fuerza Aérea posee drones que pueden comportarse como «orbes», cada avistamiento requiere un análisis de espectroscopía y firma de radio mucho más riguroso para descartar una plataforma de inteligencia humana antes de postular una hipótesis exótica.
¿Ciencia o Contrainteligencia?
El encuentro en Bolling AFB y las revelaciones posteriores de Hennessey cierran un círculo de ambigüedad que define la ufología moderna.
- La Paradoja de la Evidencia: Buscamos pruebas en archivos que el propio sistema destruye por rutina, lo que obliga a los investigadores a depender de testimonios que el sistema luego desacredita por falta de pruebas físicas.
- La Frontera Borrosa: La existencia de tecnologías humanas que imitan el comportamiento de los UAP (como los micro-UAVs) es la herramienta de ocultamiento definitiva. Al fabricar lo que parece «imposible», la Fuerza Aérea asegura que, incluso si el público ve la verdad, no sabrá qué está mirando.
Skinwalker at the Pentagon nos enseña que la investigación de los UAP no es solo una búsqueda de naves espaciales, sino una batalla contra la entropía documental y el engaño tecnológico. Para BAASS, la misión cambió de «encontrar la anomalía» a «discernir la anomalía en un océano de secretos gubernamentales». La pregunta que queda para la ciencia no es solo «¿qué son esos objetos?», sino «¿cuántos de nuestros ‘descubrimientos’ son en realidad reflejos de la tecnología negra que juramos no poseer?».
La Necesidad de una Ciencia Informada por la Inteligencia
Skinwalker at the Pentagon nos deja con una lección de humildad y rigor. La investigación de los UAP no puede realizarse en un vacío. Debe navegar por un laberinto de espejos donde coexisten:
- Tecnología Humana Clasificada (SAP): Diseñada para ser invisible o malinterpretada.
- Operaciones de Contrainteligencia: Diseñadas para confundir y proteger dicha tecnología.
- Fenómenos Genuinamente Anómalos: Aquellos que, como admitió Hennessey sobre los casos de 1975, no pertenecen al arsenal de ninguna nación conocida.
La colaboración intentada por BAASS con AFOSI-PJ representa el modelo ideal de investigación: uno que utiliza la «navaja de Occam» institucional para eliminar lo humano antes de proclamar lo exótico. Aunque la burocracia y los niveles de clasificación (la necesidad de ser «read into» los programas SAP) frenaron una colaboración plena, la confirmación de que la inteligencia militar de EE. UU. se enfrenta a sus propios misterios sin resolver valida la persistencia en el estudio científico de lo desconocido.
Como investigadores, debemos mantener el escepticismo de Hennessey (cuidado con los micro-UAVs) pero también la curiosidad de Lacatski y Kelleher. La verdad, al parecer, no solo está allá afuera; está archivada —o tal vez triturada— en un sótano de Maryland.