En la era moderna del estudio de los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), hemos transitado decisivamente del testigo ocular en tierra a la precisión fría y digital del sensor militar. La conversación ya no se centra en luces ambiguas fotografiadas con cámaras de baja resolución, sino en datos multiespectrales capturados por algunos de los sistemas de armas y vigilancia más avanzados del planeta. En este nuevo y valiente paradigma, ningún dato ha resultado más provocativo, ni más complejo de analizar, que el conocido como «Vídeo del Ataque Hellfire UAP» (The Hellfire UAP Strike Video).
Este documento, presumiblemente filtrado de un archivo militar y que muestra un encuentro cinético entre un activo estadounidense y un objeto anómalo, ha sido objeto de un intenso escrutinio. El análisis publicado por el Equipo Fotográfico de la Mutual UFO Network (MUFON), con fecha del 8 de octubre de 2025, representa un esfuerzo significativo por parte de la comunidad ufológica civil para diseccionar y comprender este evento.
Sin embargo, la naturaleza extraordinaria del vídeo—que parece mostrar un objeto anómalo siendo «fijado» y «atacado» por un misil Hellfire, con resultados ambiguos o nulos—exige un nivel de rigor analítico que trasciende la simple aceptación de las imágenes. Un análisis intelectualmente honesto no puede limitarse a lo que creemos ver. Debe, por obligación científica, deconstruir la totalidad del evento en sus componentes fundamentales.
Este artículo se propone realizar precisamente eso. En lugar de saltar a conclusiones exóticas o descartar el evento como un simple artefacto, realizaremos una inmersión profunda en las capas de este incidente. Para entender el «Hellfire Strike», no basta con mirar el «UAP»; primero debemos entender el «Hellfire», el sensor que lo guio y la plataforma que lo transportaba.
Dividiremos nuestro análisis en tres áreas clave:
- La Tecnología del Observador: Una investigación exhaustiva de la plataforma (probablemente un dron MQ-9 Reaper) y su paquete de sensores (el Sistema de Adquisición de Objetivos Multiespectral o MTS). Comprender el ojo que mira es fundamental para entender lo que ve.
- Los «Fantasmas» en la Máquina: Un desglose de los artefactos conocidos, limitaciones y errores de interpretación comunes a los sensores infrarrojos (FLIR), incluyendo los efectos de parallax, el gimbal-roll y las firmas térmicas.
- El Contexto y la Interpretación: Situar el incidente dentro del panorama histórico y moderno de los FANI, contrastando las hipótesis prosaicas con las anomalías persistentes, y evaluando el papel del análisis civil (como el de MUFON) en la era de la transparencia gubernamental iniciada por la AARO (All-domain Anomaly Resolution Office).
Solo mediante este enfoque metódico, escéptico pero abierto, podemos esperar separar el fenómeno genuino del ruido del sensor, y la interpretación rigurosa de la mera especulación.
Tabla de Contenidos
- 1 Sección 1: El «Ojo en el Cielo» – Plataforma y Sensor
- 2 Sección 2: Decodificando los «Fantasmas» Infrarrojos: Parallax, Gimbal y Artefactos
- 3 Sección 3: Hipótesis Prosaicas para un Evento Extraordinario
- 4 Sección 4: El Contexto Ignorado: Del Secreto a la Especulación
- 5 Conclusión: Más Allá de la Sombra del Sensor
- 6 Autor
Sección 1: El «Ojo en el Cielo» – Plataforma y Sensor
Antes de analizar el objeto desconocido, debemos analizar exhaustivamente el sistema de observación conocido. El título del vídeo por sí solo—»Hellfire Strike»—nos proporciona un contexto técnico inmenso. El AGM-114 Hellfire es el principal misil aire-tierra de precisión utilizado por una plataforma específica: el dron «hunter-killer» (cazador-asesino) MQ-9 Reaper.
El Cazador: El MQ-9 Reaper

El General Atomics MQ-9 Reaper no es un simple dron de vigilancia. Es una plataforma de armas de alta altitud y larga duración (HALE, por sus siglas en inglés). Operando a altitudes de hasta 50.000 pies (más de 15 kilómetros) y con una autonomía de más de 27 horas, su función principal es encontrar, fijar y destruir objetivos.
Este contexto es crucial. El sistema no está diseñado para la investigación científica pasiva. Es un sistema de armas activo. La interfaz humana que vemos en la pantalla del operador no es neutral; es un «Paquete de Adquisición de Objetivos» (Targeting Pod). Cada píxel, cada dato de telemetría, está optimizado para una sola pregunta: ¿Puede ser destruido este objetivo? Esta «intencionalidad» incorporada en la propia tecnología es un sesgo cognitivo que no podemos ignorar. El operador está buscando «objetivos», no «anomalías».
La «Bola» de Sensores: El Raytheon MTS-B (AN/DAS-1/4)

El «ojo» del Reaper está contenido en una torreta giroscópica estabilizada montada bajo su morro, conocida como la «bola» de sensores. Oficialmente, se trata del Sistema de Adquisición de Objetivos Multiespectral (MTS) de Raytheon, muy probablemente la variante MTS-B (AN/DAS-1) o la más nueva AN/DAS-4.
Esta no es una simple «cámara». Es un conjunto de sensores de millones de dólares que fusiona datos de múltiples espectros. Comprender esto es la clave de todo el análisis:
- FLIR (Forward-Looking Infrared / Infrarrojo de Visión Frontal): Este es el sensor primario visto en la mayoría de los vídeos UAP (incluyendo los famosos ‘Gimbal’ y ‘FLIR1/Tic Tac’). No ve la luz visible. Ve la radiación térmica (calor). En la pantalla típica, «blanco» es caliente (white-hot) o «negro» es caliente (black-hot). Un objeto que aparece «frío» (negro en modo white-hot) es simplemente un objeto que tiene una firma térmica más baja que su entorno inmediato.
- Cámaras Electro-Ópticas (EO): Cámaras de luz visible de alta definición, esencialmente telescopios extremadamente potentes para la identificación diurna de objetivos.
- Cámaras de TV de Baja Luminosidad (LLTV): Cámaras monocromáticas de alta sensibilidad para operaciones nocturnas que aún requieren luz visible (como la luz de las estrellas o la luna).
- Localizador de Rango Láser (LRF): Un láser (invisible) que rebota en el objetivo para proporcionar un cálculo de distancia exacto al metro más cercano.
- Designador Láser (LD): El láser (invisible) que «pinta» el objetivo. El misil AGM-114 Hellfire no se guía por sí mismo; sigue este punto láser pintado por el operador del sensor hasta el impacto.
La Anatomía de un «Ataque Hellfire»
El término «Hellfire Strike» implica una secuencia de eventos muy específica, derivada de la tecnología que acabamos de describir:
- Adquisición: El operador del sensor identifica un objeto (el UAP) en uno de sus modos de sensor (probablemente FLIR).
- Fijación (Lock): El operador «fija» el objeto. El software de seguimiento de la torreta MTS ahora mantendrá el objeto en el centro de la retícula automáticamente, compensando el movimiento del dron y (hasta cierto punto) el movimiento del objetivo.
- Telemetría (Lasing): El operador activa el LRF para obtener una distancia. Esta telemetría es vital para cualquier cálculo de velocidad o tamaño.
- Designación (Painting): El operador activa el Designador Láser, «pintando» el UAP con un código láser específico que el misil puede seguir.
- Lanzamiento (Launch): El piloto del Reaper (sentado al lado del operador del sensor, a miles de kilómetros de distancia) recibe la confirmación de la fijación y dispara el misil.
- Guiado (Guidance): El misil Hellfire «cabalga» el haz láser reflejado. El operador del sensor debe mantener el láser sobre el objetivo durante todo el vuelo del misil.
Este último punto es el más crítico para el análisis. Si el misil «falló», ¿por qué falló?
- ¿Falló el misil (un fallo técnico)?
- ¿Perdió el operador la fijación del láser (un error humano o un movimiento evasivo del objetivo)?
- ¿El objetivo realizó una maniobra que rompió la «fijación» del sensor (una capacidad extraordinaria)?
- ¿O el misil impactó y el objeto no sufrió daños (una capacidad aún más extraordinaria)?
Analizar el vídeo «Hellfire» sin un conocimiento profundo de esta cadena de eventos es como intentar diagnosticar a un paciente basándose en el color de su camisa. El análisis de MUFON, y cualquier análisis civil, debe ser evaluado en función de su comprensión de esta tecnología subyacente. Sin los datos completos de telemetría—la altitud del Reaper, su velocidad, el ángulo del gimbal del sensor, los datos del LRF y el estado del designador láser—, cualquier conclusión es, en el mejor de los casos, una conjetura informada.
Sección 2: Decodificando los «Fantasmas» Infrarrojos: Parallax, Gimbal y Artefactos
La evidencia de vídeo de un sensor de infrarrojos parece, a primera vista, irrefutable. Es «visión por calor», una tecnología casi mágica que elimina la oscuridad y la ocultación. Sin embargo, esta aparente objetividad es profundamente engañosa. Los sensores FLIR tienen su propio conjunto de ilusiones, artefactos y «fantasmas» que han confundido a los analistas (tanto militares como civiles) durante décadas.
Antes de que podamos aceptar que el vídeo «Hellfire» muestra un objeto con capacidades extraordinarias, primero debemos descartar rigurosamente las capacidades extraordinariamente engañosas del propio sensor. Los famosos vídeos «Gimbal» y «GoFast» de la Marina de EE. UU. sirven como lecciones fundamentales en esta disciplina.
Lección 1: El «Efecto Parallax» (El Fantasma de ‘GoFast’)
El vídeo «GoFast» mostraba un objeto que parecía volar a una velocidad increíblemente baja sobre la superficie del océano. Los cálculos iniciales, basados en una interpretación ingenua de las cifras en pantalla, sugerían velocidades de cientos de nudos.
El error, ahora bien documentado, fue ignorar el efecto de parallax.
- Definición: El parallax es el desplazamiento aparente de un objeto (el «objetivo») contra un fondo distante, causado por un cambio en la posición del observador.
- Explicación: El observador (el caza F/A-18) se movía a gran velocidad y altitud (p. ej., 25.000 pies). El objeto (p. ej., un globo o dron) estaba a una altitud intermedia (p. ej., 10.000 pies). El fondo era la superficie del océano (cero pies). Desde la perspectiva del piloto, el objeto intermedio parecería moverse a una velocidad endiablada contra el fondo del océano, aunque en realidad estuviera casi estacionario o moviéndose lentamente con el viento.
- Aplicación al «Hellfire»: El MQ-9 Reaper opera a altitudes extremas. Si el «UAP Hellfire» estaba a una altitud intermedia, y el Reaper se movía, el efecto de parallax dominará por completo la cinemática aparente del objeto. Cualquier cálculo de velocidad que no tenga en cuenta la telemetría 3D completa—la posición y vector de velocidad exactos del Reaper, y la distancia exacta al objeto (vía LRF)—es matemáticamente inválido. Las afirmaciones de «velocidades imposibles» deben ser tratadas con extremo escepticismo hasta que se proporcione esta telemetría completa.
Lección 2: El Engaño del «Gimbal» (El Fantasma de ‘Gimbal’)
El vídeo «Gimbal» es famoso por mostrar un objeto que parece realizar una rotación aerodinámicamente imposible. Esta «rotación» fue citada como prueba principal de su naturaleza anómala.
La explicación prosaica, confirmada en gran medida por fuentes de la Marina, no fue un artefacto del objeto, sino un artefacto del mecanismo del sensor.
- Definición: El sensor MTS está en una «torreta de cardán» (gimbal) que puede girar 360 grados. Cuando el objeto pasa un cierto umbral (p. ej., directamente por debajo de la aeronave), el sensor no puede simplemente «mirar más abajo». La torreta entera debe girar rápidamente 180 grados para mantener el objeto en el campo de visión.
- Explicación: Lo que el vídeo «Gimbal» capturó fue el borde del objeto siendo oscurecido momentáneamente por la carcasa del sensor mientras la torreta giraba. Este «Gimbal Roll», combinado con el software de estabilización de imagen, crea la ilusión perfecta de que el objeto mismo está rotando.
- Aplicación al «Hellfire»: Si el UAP «Hellfire» parece realizar maniobras abruptas, rotaciones o «sacudidas» en la pantalla, nuestra primera pregunta no debe ser «¿Cómo hizo eso el objeto?». Nuestra primera pregunta debe ser: «¿Qué estaba haciendo el gimbal del sensor en ese momento?». ¿Estaba el dron girando? ¿Estaba el objeto cerca del «punto ciego» del gimbal? Estas sacudidas son a menudo el software de seguimiento luchando por mantener una fijación en un objeto de bajo contraste o un movimiento abrupto de la plataforma de la aeronave.
Lección 3: El Mito del Objeto «Frío»
Muchos análisis de vídeos FLIR, incluidos los informes sobre el «Hellfire», señalan que el objeto aparece «frío» (negro en el modo white-hot). La inferencia especulativa es que esto implica una tecnología exótica, como un motor sin calor o un «escudo» térmico. Sin embargo, la física térmica es mucho más mundana.
- FLIR ve Contraste, no Temperatura Absoluta: Un sensor FLIR está optimizado para mostrar diferencias de temperatura (contraste térmico).
- La Física del Frío: Un objeto «frío» es simplemente un objeto que está más frío que su fondo.
- Globos: Un globo de Mylar o látex a gran altitud (p. ej., 40.000 pies) se enfriará a la temperatura ambiente, que puede ser de -50°C. Si el fondo es una capa de nubes más baja y cálida, o el suelo calentado por el sol, el globo aparecerá como una mancha negra y «fría».
- Inercia Térmica: Un objeto con alta inercia térmica (como un trozo de metal denso) que ha estado «sumergido en frío» a gran altitud, retendrá esa baja temperatura incluso si desciende a aire más cálido, apareciendo «frío» durante minutos.
- Emisividad: Algunos materiales (como el metal pulido) tienen baja emisividad, lo que significa que irradian mal su propio calor. En su lugar, reflejan el entorno térmico. Un objeto de metal pulido a gran altitud reflejará la «frialdad» del espacio profundo por encima de él, pareciendo extraordinariamente frío en un sensor FLIR.
La firma «fría» del UAP «Hellfire» no es una prueba de tecnología exótica. Es, con toda probabilidad, una prueba de que es un objeto pasivo a gran altitud (como un globo) o un objeto hecho de materiales metálicos no propulsados que reflejan el cielo frío por encima de él.
Cualquier análisis fotográfico, como el de MUFON, que afirme que estas características (velocidad aparente, rotación aparente, firma fría) son prueba de una anomalía, debe demostrar primero que ha descartado por completo estas explicaciones prosaicas, basadas en la física de los sensores. Hasta la fecha, pocos análisis civiles lo han hecho con éxito.
Sección 3: Hipótesis Prosaicas para un Evento Extraordinario
Armados con una comprensión del sistema de armas del Reaper y las ilusiones de sus sensores, ahora podemos construir un conjunto de hipótesis convencionales (prosaicas) para explicar el vídeo «Hellfire UAP Strike». El método científico, como lo defendió el astrónomo y antiguo consultor del Proyecto Libro Azul, el Dr. J. Allen Hynek, exige que agotemos todas las explicaciones naturales antes de considerar las exóticas. El propio Hynek, en su obra fundamental THE UFO EXPERIENCE, lamentaba la falta de rigor en la mayoría de las investigaciones; estamos obligados a hacerlo mejor.
Hipótesis 1: El Globo de Vigilancia de Gran Altitud
Esta es, con mucho, la hipótesis más probable y la que mejor se ajusta a los datos observados.
- El Evento: El incidente del globo de vigilancia chino de febrero de 2023 demostró que actores estatales-nación están utilizando activamente globos de gran altitud para la vigilancia sobre territorio sensible, incluyendo zonas de operaciones militares activas.
- La Firma del Sensor: Como se discutió en la Sección 2, un globo de gran altitud coincide perfectamente con el perfil del sensor:
- Cinemática: Se mueve con las corrientes de viento (que pueden superar los 100 nudos a gran altitud), pero su velocidad aparente se vería masivamente exagerada por el parallax del Reaper.
- Firma Térmica: Aparecería «frío», ya que su envoltorio de Mylar estaría a la temperatura ambiente de -50°C.
- Firma de Radar (si estuviera disponible): Sería un objetivo de radar grande y de movimiento lento.
- El «Ataque»: En este escenario, un comandante militar identifica un objeto desconocido en el espacio aéreo operativo. Es grande, se mueve lentamente y no responde. Es una amenaza potencial para la navegación o una plataforma de inteligencia enemiga. La orden de derribo es lógica. El operador del Reaper fija el objeto, designa con láser (probablemente la góndola de carga útil del globo) y dispara un Hellfire.
- El «Fallo»: Un misil Hellfire es un arma antitanque. Está diseñado para penetrar blindaje con una carga hueca, o para matar infantería con una versión de fragmentación. No es un misil aire-aire diseñado para derribar un globo. Es muy probable que el misil, guiado perfectamente, simplemente atravesara el envoltorio de Mylar del globo sin detonar (si requería un impacto sólido) o detonara sin tener el efecto deseado de derribar la estructura masiva. El «fallo» del ataque no sería, por tanto, una prueba de la invulnerabilidad del objeto, sino una prueba del uso de la munición incorrecta para el objetivo.
Hipótesis 2: Otro Activo Aéreo (Dron Enemigo o «Dark»)
Esta hipótesis postula que el objeto era otro vehículo aéreo no tripulado, ya sea un dron de vigilancia de otra nación o un proyecto «oscuro» (secreto) estadounidense o aliado.
- El Evento: Las zonas de combate modernas están saturadas de drones de todas las formas y tamaños. La identificación amigo-enemigo (IFF) es un desafío constante.
- La Firma del Sensor: Un dron con un motor de combustión interna o un pequeño turborreactor tendría una firma de calor obvia. Sin embargo, un dron de vigilancia eléctrica o un planeador de gran altitud podría tener una firma térmica muy baja, similar a la del globo.
- El «Ataque»: Si se determina que el dron es hostil, un ataque Hellfire es la respuesta estándar. Estos misiles son extremadamente eficaces contra vehículos terrestres y drones de movimiento lento.
- El «Fallo»: Aquí, el «fallo» es más difícil de explicar. Un impacto directo de un Hellfire destruiría cualquier dron convencional. Si el misil falló, podría deberse a:
- Contramedidas: El dron enemigo desplegó bengalas (improbable si era «frío») o algún tipo de interferidor de láser.
- Maniobra: El dron realizó una maniobra evasiva que rompió la fijación del láser del operador.
- Error del Operador: El operador simplemente falló, moviendo el láser del objetivo en el último segundo.
Hipótesis 3: Fenómenos Atmosféricos o Residuos
Esta es la hipótesis más débil pero que debe ser considerada.
- El Evento: El operador fijó un fenómeno atmosférico (p. ej., un raro vórtice de hielo, relámpago en bola) o un residuo de gran altitud (p. ej., un trozo de un satélite en desintegración, restos de un cohete).
- La Firma del Sensor: Los cristales de hielo pueden crear reflejos extraños y firmas térmicas frías. Los residuos metálicos también estarían fríos y reflejarían el cielo.
- El «Ataque»: Es muy poco probable que un operador de armas experimentado confunda un fenómeno atmosférico con un objetivo «sólido» que pueda ser fijado con láser. El sistema MTS requiere un retorno del láser (LRF/LD) para funcionar. La mayoría de los fenómenos atmosféricos no proporcionarían un retorno de láser coherente. Un trozo de metal sí lo haría.
- El «Fallo»: Si se tratara de escombros, el misil probablemente los destruiría o los atravesaría.
Al sopesar estas opciones, la Hipótesis 1 (Globo de Vigilancia) se presenta como la más elegante, económica y consistente con todos los datos observados, incluyendo la aparente «falla» del sistema de armas. Requiere el menor número de suposiciones extraordinarias.
Sección 4: El Contexto Ignorado: Del Secreto a la Especulación
El análisis de un vídeo aislado es inherentemente limitado. Para comprender verdaderamente el significado del incidente «Hellfire», debemos situarlo en el contexto histórico y burocrático más amplio de cómo el aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos ha gestionado el fenómeno FANI.
El Legado del Ocultamiento
El documento UFOs and Intelligence es un testimonio de más de 80 años de un patrón constante: avistamientos militares, negación oficial e investigación secreta. Desde los «foo fighters» de la Segunda Guerra Mundial hasta los avistamientos en bases nucleares de la Guerra Fría y los casos del Proyecto Libro Azul (donde el Dr. Hynek comenzó su viaje, como se detalla en THE UFO EXPERIENCE, el establishment de defensa ha tratado los FANI no como una curiosidad científica, sino como un problema de contrainteligencia.
Este legado de secretismo tiene una consecuencia directa: crea un vacío de información que es llenado inevitablemente por la especulación. Cuando las agencias oficiales se niegan a proporcionar datos o análisis honestos, la tarea recae en grupos civiles como MUFON. El análisis del «Hellfire» por parte del Equipo Fotográfico de MUFON no es solo un ejercicio técnico; es un acto de recuperación de datos que se percibe como retenido injustamente. El problema es que esta recuperación, realizada sin el conjunto completo de datos (telemetría, informes de pilotos, datos de radar), es peligrosamente propensa a los errores que hemos detallado.
El «Cambio de Paradigma» de AATIP/AAWSAP
El libro Skinwalkers at the Pentagon (coescrito por James Lacatski, Colm Kelleher y George Knapp) proporciona el contexto moderno esencial. Argumenta que un pequeño grupo dentro del Pentágono, a través de programas como AATIP y AAWSAP, sí tomó el fenómeno en serio, pero lo hizo bajo el paraguas de la «identificación de amenazas».
Este es el contexto exacto del vídeo «Hellfire». El libro de Lacatski y Kelleher detalla cómo el interés del Pentágono no era sobre «hombrecillos verdes», sino sobre amenazas a la seguridad nacional: objetos desconocidos operando con impunidad en el espacio aéreo controlado por militares, demostrando capacidades que superaban el inventario estadounidense.
El incidente «Hellfire» es la manifestación literal de la tesis de AATIP. Es la «amenaza» en su forma más pura: un objeto desconocido en una zona de combate, que no responde a la identificación, y que es atacado por un activo estadounidense. El resultado ambiguo de ese ataque—el aparente «fallo» del misil—no haría más que amplificar la alarma de amenaza dentro del Pentágado. Lejos de ser un vídeo curioso, sería la «Prueba A» de que existe una «brecha de capacidades».
El Papel de AARO y la Interpretación Civil
Hoy, la responsabilidad oficial de analizar este incidente recae en la AARO (All-domain Anomaly Resolution Office). AARO tiene acceso a todos los datos que nos faltan: la telemetría completa del Reaper, los datos de radar de los satélites y activos de superficie cercanos, el informe posterior a la acción del operador de la tripulación y el análisis clasificado de la inteligencia de materiales sobre el tipo de misil utilizado y su telemetría.
El análisis de AARO, si alguna vez se publica, probablemente concluirá (basado en sus informes anteriores) que el objeto era «probablemente un globo o un residuo». Esto será recibido por la comunidad civil, incluyendo MUFON, con frustración, viéndolo como una continuación del patrón de negación.
Aquí es donde nos encontramos en un punto muerto epistemológico.
- Los analistas civiles, como el equipo de MUFON, ven el vídeo y (comprensiblemente) se centran en la anomalía y la extraordinariez del evento. Carecen de los datos técnicos para descartar las explicaciones prosaicas, por lo que las hipótesis exóticas ganan más peso.
- Los analistas oficiales, como AARO, ven los mismos datos, pero con el contexto técnico completo. Ven el ángulo del gimbal, la falta de un retorno de láser coherente, la velocidad del viento a 40.000 pies, y concluyen que el objeto se comporta exactamente como un globo de Mylar (Hipótesis 1).
El análisis de MUFON, por lo tanto, es valioso no como una respuesta definitiva, sino como una pregunta poderosa. Su informe sirve para presionar a las agencias oficiales, diciendo: «Aquí hay un evento que parece extraordinario. Justifiquen su explicación prosaica con los mismos datos que nosotros estamos analizando, o admítan que es anómalo».
Conclusión: Más Allá de la Sombra del Sensor
El «Vídeo del Ataque FANI Hellfire» es quizás el documento ufológico más significativo y, sin embargo, más ambiguo de la era moderna. Su importancia no radica en lo que «prueba» de manera concluyente, sino en la confluencia de hilos que reúne: la proliferación de la tecnología de sensores avanzados, la realidad de las operaciones militares en un mundo multipolar, la historia del secreto gubernamental y el surgimieno de un análisis civil sofisticado pero inherentemente limitado.
Un análisis riguroso, escéptico y científico, como el que hemos intentado aquí, nos obliga a concluir que las explicaciones prosaicas, particularmente la de un globo de vigilancia de gran altitud siendo atacado con la munición incorrecta, siguen siendo la hipótesis más sólida. Las características citadas como «anómalas»—la velocidad aparente, la rotación y la firma térmica «fría»—son, de hecho, características esperadas de cómo los sensores del MQ-9 Reaper interpretarían un objeto de este tipo bajo los efectos del parallax y la física térmica de la alta atmósfera.
El análisis del Equipo Fotográfico de MUFON, aunque es un ejercicio valioso de escrutinio civil, corre el riesgo de caer en la misma trampa que el «Factor de Asombro» (el «Giggle Factor» del que se quejaba Hynek al revés). Al buscar la anomalía, puede pasar por alto la explicación técnica mundana que se esconde a plena vista.
El vídeo «Hellfire» no es, por lo tanto, el «arma humeante» (smoking gun) que demuestra una presencia exótica. Es, en cambio, una instantánea perfecta de la Guerra Fría de los FANI del siglo XXI. Es una imagen de un sensor de armas avanzado enfrentándose a algo que no comprende, con resultados ambiguos. Es un test de Rorschach tecnológico.
Lo que la ciencia necesita no es otro vídeo granulado y descontextualizado. Lo que necesitamos es el conjunto de datos completo: los terabytes de telemetría de radar, infrarrojos y electro-ópticos que AARO posee. Hasta que esos datos se hagan públicos para el escrutinio científico independiente, todo lo que tenemos son sombras en la pared de la caverna del sensor, y estamos obligados a seguir cuestionando la naturaleza tanto de la sombra como de la luz que la proyecta.